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Historia usuario Biblioteca Pública Francisco José de Caldas - Suba

‘’La lectura fue mi escenario de encuentro con la vida’:’ Antonio Amado, usuario de la Biblioteca Pública Francisco José de Caldas - Suba

Antonio Amado ha vivido la transformación de la Biblioteca Pública Francisco José de Caldas - Suba como usuario, gestor cultural y posibilitador de espacios como el Laboratorio de Bichología Aplicada.

Antonio Amado llegó a los 6 años a vivir en Suba y cuenta que desde pequeño se apasionó por leer. Era un niño introvertido y solitario, pero la lectura le posibilitó encontrarse: ‘’La lectura fue mi escenario de encuentro con la vida, con lo humano’’, afirma.

Renunció a la educación secundaria y a la academia porque los libros y el ejercicio de leer se convirtieron en un vínculo hacia el conocimiento y como respuesta también a la sensación de que su educación formal era precaria. Antonio considera que la lectura y la literatura en general, fueron y son escenarios para su aprendizaje y el disfrute de la vida.

Esta relación le hizo construir un concepto de lo que para él es una biblioteca: “Más allá de un escenario donde se disponen unos libros para su acceso, es un escenario de encuentro con el conocimiento y con las artes y en ese trasegar terminé coordinando la Biblioteca Comunitaria Julio Cortázar’’. Durante su paso por esta biblioteca, a inicios de la década de los 2000, se concentró en la promoción de lectura, escritura y oralidad enfocado en el territorio de la localidad de Suba. “Uno de mis sueños de niño fue ser bibliotecario y lo cumplí’’, agrega.

Años después, Antonio se unió a la Casa de la Cultura de Suba, en la que estableció una tertulia literaria con escritoras y escritores de la localidad. Fue un espacio enfocado en compartir literatura local y esto le permitió estrechar su vínculo con la Biblioteca Pública Francisco José de Caldas - Suba, gracias al trabajo articulado entre ambos espacios.

‘’Es un espacio para encontrar otras lecturas’’, recuerda Antonio que, en esa época, encontraba en la biblioteca pública muchos textos que quería leer. Así conoció a Charles Baudelaire, autor francés que marcó su vida, se convirtió en su poeta predilecto y le acercó más a la biblioteca.

Las lecturas de Antonio han mutado con el tiempo, pero la poesía, el cuento, la novela y los textos filosóficos han formado parte de su vida, a través de autores y autoras como Mark Twain, Oscar Wilde, Johann Wolfgang von Goethe, Porfirio Barba Jacob, Julio Flórez, Edgar Allan Poe, Emil Cioran, Albert Camus, Jean-Paul Sartre, Friedrich Nietzsche, Alejandra Pizarnik, Anaïs Nin y Orietta Lozano, entre otros.

“Hacía remedos de poesía que publiqué en algunos lugares, pero también hacía cuentería. Llegó un punto en el que sentía que lo que escribía era lo que quería pintar y lo que leía sentía que me estaba influenciando en mi pintura’’. Así fue como Antonio disminuyó su hábito lector para dedicarse a “leer el mundo’’. Entonces se dedicó a la investigación, a recoger memorias, narraciones de las personas, a hacer registros fotográficos y a conocer Colombia.

Luego se dedicó a investigar “la fealdad’’, y este tema lo llevó a buscar qué entiende la gente como “feo” y qué es “feo” para ellos. Allí llegó a enfocar su investigación en los insectos, inicialmente con niñas y niños, varios de ellos de la Biblioteca Pública Franciso José de Caldas - Suba.

El Laboratorio de Bichología Aplicada

 

“Me encuentro con el universo de los insectos y desde hace cinco años me dedico estrictamente a la investigación entomológica desde las artes. Hacemos un proceso que se llama Bichología Aplicada y eso es lo que he llevado a las diferentes bibliotecas’’, comparte Antonio.

El laboratorio, organizado por el Co-Laboratorio Des-Composición del que hace parte Antonio, consiste en traer algunos especialistas de los campos de la entomología o la biología para hablar de insectos y a partir de eso, Antonio, por ejemplo, da talleres de composición artística desde diferentes técnicas. Otros talleristas ofrecen talleres de teatro y danza y desde allí, se configura una estructura para hablar de la belleza del insecto.

Durante los encuentros, todos los asistentes, sin importar la edad, se involucran en el laboratorio, no se quedan como espectadores. Por ejemplo, Martín, el hijo de Antonio, le acompaña en estos laboratorios y define la bichología como “convivir con lo que no entendemos’’.


 

En los encuentros, que no necesariamente responden a una misma estructura, se comparte información sobre la taxonomía y morfología de los artrópodos en general y, a partir de esa descripción, se realizan algunos ejercicios plásticos y creativos que siempre van de la mano de la observación con instrumentos como el estereoscopio.

Estos laboratorios son una experiencia real y sensible que se puede vivir en el parque, el humedal o la biblioteca, pero siempre terminan en un círculo de la palabra. El círculo empieza a través de una pregunta detonante y abre la conversación colectiva, en la que no hay respuestas definitivas. Algunas de estas sesiones se han disfrutado también en las bibliotecas públicas de la Red: CEFE Cometas y Julio Mario Santo Domingo.

Un proyecto bibliotecario para el desarrollo social, cultural y ambiental del territorio

 

El Laboratorio de Bichología Aplicada es uno de los encuentros que recibe la Biblioteca Pública Francisco José de Caldas - Suba y que nutre su proyecto bibliotecario llamado “Raíces que narran”, enfocado en ser un espacio articulador de saberes, prácticas y procesos comunitarios del territorio.

 

En ese sentido, la biblioteca ofrece un espacio llamado “Leer con los pies”, los miércoles a las 10:00 a. m., en el que la comunidad puede encontrar un lugar de diálogo, laboratorio, encuentro y recorridos en torno al cuidado, el territorio y los saberes.

 

En este espacio, Antonio también ha participado, sumándose a los recorridos territoriales: “Me encanta. Es un ejercicio creado por los mediadores territoriales de la biblioteca para pensar el territorio’’.

 

Además, la biblioteca le apuesta a sus mediaciones en clave medioambiental, patrimonial y de prácticas del cuidado, complementándolas con servicios y colecciones.

‘’Si nosotros entendemos el territorio de Suba como un ser vivo, la Biblioteca Pública Francisco José de Caldas - Suba es el corazón, es el lugar donde las ideas son bombeadas hacia otros lugares y seres. La biblioteca es un epicentro, aquí hay una incidencia sustancial de la comunidad y de los procesos territoriales’’, comparte Antonio Amado.

Además, Antonio quien lleva años participando en la biblioteca, articulándose con exposiciones, proyectos y laboratorios, concluye: ‘’Realmente yo amo esta biblioteca, la biblioteca es palabra y la palabra es la apertura de la vida, el venir a la biblioteca no es solo leer un libro, sino acercarse a la vida en todas sus dimensiones’’. 
 

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