Irma Osorio: una vida entre el yoga y la Biblioteca Pública del Deporte
Historia y fotos por: Daniela Monsalve
A sus 83 años, Irma Osorio R. entra a la Biblioteca Pública del Deporte con la confianza de quien habita un lugar propio. Para ella, este espacio es más que una biblioteca; es un lugar para compartir, aprender y mantenerse activa.
Irma nació en el Eje Cafetero, pero Bogotá ha sido su casa desde hace más de seis décadas. “Mi papá me inculcó el amor por la poesía y por la ortografía; me regalaba libros de poesía…”, afirma Irma, quien recuerda a autores como Porfirio Barba Jacob y Rubén Darío.

También disfruta la literatura colombiana, especialmente las obras de Gabriel García Márquez. “La imaginación de ese hombre es impresionante”, dice al recordar lecturas como "Cien años de soledad".
Además, cuenta que a los 14 años, junto a su vecina Esperanza —quien años más tarde se convertiría en la cantante “Vicky”— competían por escribir poemas, cada una en un cuaderno de 100 hojas.
Luego, a los 16 años, empezó a trabajar para ayudar a su familia y más adelante finalizó sus estudios en Comercio Exterior. Su vida laboral estuvo marcada por la disciplina y el compromiso. Fue precisamente en las pausas activas de su trabajo donde descubrió el yoga, una práctica que ha mantenido durante al menos 15 años. “Soy muy inquieta con el ejercicio; eso ayuda porque te va creando una disciplina”, afirma.
Irma también es madre de dos hijos: “Más que madre e hijo, somos amigos”. Sus hijos se fueron por el "camino del arte’’, uno es diseñador y el otro estudió Cine y televisión, actualmente escribe y dirige obras de teatro. Irma ha aparecido en algunas producciones de sus hijos: “Ellos siempre me buscan papelitos para que quede como el recuerdo de la mamá”, menciona entre risas. Actuar, dice, no le resulta extraño; desde el colegio participaba en obras teatrales.
Hoy, pensionada, cuenta que su agenda de lunes a viernes está copada con actividades deportivas y culturales. Entre ellas se encuentra el Club Generación Kairós de la Biblioteca Pública del Deporte.
Años atrás, Irma llegó a la biblioteca cuando estaba ubicada en el Estadio Nemesio Camargo El Campín. Se enteró porque en el lugar donde practica yoga mencionaron que la biblioteca también ofrecía este espacio. A través del voz a voz fue compartiendo la información con más personas y empezó a participar en diferentes actividades ofrecidas por el espacio de lectura.

Por eso, no es inusual encontrar a Irma en una sesión del Club Generación Kairós un jueves a las 11:00 a. m. en la Biblioteca Pública del Deporte, ahora ubicada en el séptimo piso del Centro Felicidad Chapinero. Sobre lo que se puede hacer en el club y lo que significa habitar la biblioteca, Irma comparte las siguientes palabras:
“Mil gracias por tener este espacio y compartir recuerdos desde la niñez, anécdotas, costumbres y nombres de comidas de las diferentes regiones; sueños que algunos realizamos y otros no; música, juegos, ejercicios, cortometrajes, baile, obras manuales, comprensión de lectura y mucho más. Un espacio donde las palabras cobran vida, la imaginación vuela y el conocimiento se comparte. Gracias por ser un faro de sabiduría para los amantes de la lectura. Este lugar ha sido el verdadero regalo para nosotras”.
Al final, cuando se le pregunta por un consejo de vida, Irma no duda en responder: mantener el buen genio y una buena actitud.


